ADAM SCHARF

DIRECTOR DE ARTE

FEMENINO PLURAL

 

Lo femenino y lo masculino no es un género, sino energías o dinámicas que se dan fuera y dentro de todo ser humano.

Ambas fuerzas, complementarias que no opuestas, deben estar en equilibrio, ayudándose una a otra a conseguir la expresión del máximo potencial de ambas.

En el pasado hombres y mujeres jugamos roles que nos alejaron de este equilibrio, por eso ahora trabajamos juntos, desde todos los ámbitos profesionales, para cultivar y arraigar en la sociedad actual este encuentro.​ 

Creemos necesario empezar a redefinir los valores y espíritu de este femenino plural que nutre a los dos sexos y que se ha desvirtuado en el tiempo.

Queremos empezar por ofrecer a las propias mujeres una visión más elevada y consciente de toda la belleza, verdad y bondad que pueden vivir por su condición de mujeres; ayudarlas a crecer en su fuerza y no en una debilidad que les fuerce a competir con lo masculino, donde ambos valores se pierden.

 Juntos podemos ser creadores de una nueva y mejor realidad. ​​ 

 

Lleguemos más adentro para llegar más alto.

MANIFIESTO FEMENINO PLURAL

 

Llegó el tiempo de escucharnos.

De escucharnos de verdad.

Llegó el tiempo de recuperar un femenino plural para el futuro, para todos.

 

 Este habla de una especial forma de pensar, sentir y hacer.

No es un cuerpo o un sexo, es mucho más que eso. 

Es cuidado, paciencia, comunidad, nutrición, ternura, respeto, intuición, compañía, cobijo...

 Pero también es emoción: culpa, miedo, alegría, rabia, tristeza...

 Y debemos ser todo ello con conciencia.

 

Recoge todos los tiempos de la vida, y toma una forma única en cada hombre y mujer.

 Por eso cada uno debemos permitirnos ser lo que somos. 

 

Ambos somos hijos, padres, parejas, pero somos mucho más que eso.

No queremos completar a nadie.

Queremos estar completos.

Somos dueños y responsables de una felicidad que solo está en nuestras manos.

Represento a una mitad del mundo.

Y busco el encuentro y la comprensión de la otra mitad.

Porque hay algo femenino en todos. También en los hombres.

Porque hay algo masculino en todos. También en las mujeres.

Y me defino a favor de lo que soy, no en contra de nadie.

Porque no hay crecimiento en la batalla.

Porque necesitamos y queremos madres, compañeras e hijas completas (hombres).

Porque soy hija, compañera y madre de hombres que me dieron, me dan y me darán vida (mujeres).

 

Queremos sumar, siempre sumar.

Porque lo que ganamos para uno solo de nosotros lo ganamos para el mundo.

Somos creadores, no solo de vida, sino de infinitas posibilidades.  

Somos belleza mayúscula. Belleza que ignora cánones, modas y medidas.

Somos naturaleza, pues esta habla de nuestros ciclos y ritmos.

Somos la luna.

Somos la tierra: tu planeta.

Porque lo femenino nos enseña a respetar, vivir y sentir todas nuestras estaciones.

Somos la luz y el misterio.

No somos el origen del pecado sino de la búsqueda.

Siempre estamos a tiempo de elegir lo que queremos vivir y ser.

Somos más, mucho más de lo que nos enseñaron.

Y queremos conocerlo.

Porque no hay labor más importante en la vida que ser lo que hemos venido a ser

y vivir plenamente y juntos este femenino plural.

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